El piloto escocés de Fórmula 1 giró sobre la avenida 9 de Julio ante una multitud que disfrutó cada maniobra. Con el Obelisco como principal testigo del magnífico evento, el piloto aceleró y realizó varias piruetas. “Para mí es un gran honor girar en la Argentina, un país con tanta tradición en el automovilismo. Siempre me gustaba venir a Buenos Aires para correr los Grandes Premios”, dijo el piloto, que el fin de semana próximo se retirará en Brasil.

Fiesta en Buenos Aires

Fue una gran fiesta. Participaron más de 100.000 personas, aunque el gran protagonista fue el Red Bull de Fórmula 1, que aceleró en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires de la mano de David Coulthard, el piloto escocés que hizo delirar a una multitud, reunida en la avenida 9 de Julio. Coulthard provocó un clima especial junto con el auto de la máxima categoría, al girar sobre la avenida conocida popularmente como la “más ancha del mundo”, entre Corrientes y Marcelo T. de Alvear, sobre un recorrido de 1500 metros de extensión donde llegó a 234 km/h.

Un gran colorido y miles de fanáticos brindaron una postal impresionante junto al Obelisco, el monumento más emblemático de la capital argentina. Entre aceleraciones, frenadas, piruetas y las atractivas “donuts” (los giros del auto quemando caucho y dejando una estela blanca en el ambiente), Coulthard maravilló a la multitud, que lo ovacionó en la despedida, mientras el escocés llevaba en la mano derecha una bandera argentina.

“Para mí es un gran honor girar en la Argentina, un país con tanta tradición en el automovilismo. Siempre me gustaba venir a Buenos Aires para correr los Grandes Premios”, enfatizó Coulthard, que recordó a Carlos Reutemann, con quien se identificó como piloto: “Tenemos muchas cosas en común. El ganó 12 competencias, yo logré 13 triunfos, ambos fuimos subcampeones. Todos saben la capacidad de Reutemann y su talento. Yo siempre ví a esta categoría en función de las máquinas, las que marcan la diferencia”.